
viajando por uno de tantos cielos. Foto: btocruzado
A veces me confundo tanto con las cosas que quiero hacer. Doy un paso más, y otro, y otro, y cuando veo que se acerca lo más alto, todo va en caída libre otra vez. Por momentos todo tiene un aire de pesadilla, de una de esas de las que despiertas solo para darte cuenta que aún sigues en ella, o de las que por más que quieras correr tus pies solo se mueven 2 o 3 pasos.
Pero sí, hay días de claridad, días que aprovecho cerrando los ojos, sintiendo la calle que está pasando mi ventana…
Saco la mano, extiendo mi palma, no es la misma calle, la garúa no tiene el mismo sonido porque ayer no estuve aquí, ni siquiera estuve cerca…
Escucho genta apurada, filosas sirenas, impacientes bocinas, algún perro con algo que decir desde su triste azotea…
Listo, empezamos de nuevo.
